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Doble sentado, digo sentido. El albur debería ser patrimonio nacional de México

20 ABR 2016 Cultura

Si hay una característica que la mayoría de los mexicanos podemos compartir es el humor y la picardía al hablar.

El albur es un juego de palabras en las que la connotación sexual en las frases, el cambio de sentido de las palabras y las oraciones hacen del lenguaje cotidiano algo divertido y digno de considerarse patrimonio nacional.

Se necesita destreza mental y un amplio vocabulario para andar de cábula y agarrarte al que se deje. Literal, es coger las palabras y hacer con ellas lo que quieras, donde puedas, sin dejar que te volteen… la tortilla, porque el albur se trata de eso y también de lo otro: no discrimina edad, sexo, raza o condición social.
El albur ha tomado un lugar importante en la cultura de México, de ser visto algo vulgar y grosero se reivindicó en un aspecto del lenguaje merecedor de la atención y como rasgo distintivo de algunos sitios, como Tepito, cuna del primer diplomado de albures.

De la calle, el albur se llevó a una galería José María Velasco del Instituto Nacional de Bellas Artes, en donde se estudia y enseña desde la lengua, lenguaje y contexto su utilización por un cronista del barrio bravo, Alfonso Hernández, y la Reina del Albur, Lourdes Ruiz.

No esperes sentado para aprender, aquí puedes encontrar más información sobre el diplomado de albures